MEDITACION
 

¿Oruga o Mariposa?
La Nueva Creación
Octubre 5, 2010

“Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios.” – Ezequiel 36:26-28

 

 

ay una historia de una oruga que anhelaba ser una hermosa mariposa. Dijo, "querría volar en cada planta florecida y tomar el néctar dulce de cada flor. Pero sólo soy una oruga marrón y aburrida y yo nunca cambiaré". Si la oruga supiera de la transformación asombrosa que podría suceder a consecuencia del milagro de la creación, entonces ella lo buscaría para llegar a ser una mariposa.

Usted puede estar sintiéndose como si está espiritualmente vacío. O puedes haber descubierto que las cosas materiales, la educación,  vacaciones, o negocios, aunque importantes, no llenan, no satisfacen realmente. Lo que sucede es que estas anhelando ese “algo” más.

Sientes que Dios te llamó para conocerle más, para glorificarle más. Anhelas ver Su Reino con poder transformando vidas y familias, pero algo te detiene.

A todos los redimidos que se sienten de esta manera y se preguntan si pueden vivir realmente la vida cristiana, la respuesta es no. El problema es que usted quiere vivir la vida cristiana aforrándose todavía a la antigua naturaleza.

Igual que aquella simple oruga tenía una vida maravillosa escondida en ella, pero no lo sabía, así también nosotros, tenemos la vida del Reino esperándonos, y esta escondida en la Nueva Creación. “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios” (Col. 3:1-3).

Veamos una historia real en la Biblia que nos ilustra la transformación de oruga a mariposa. La encontramos en la pequeña carta a Filemón, “Te ruego por mi hijo Onésimo, a quien engendré en mis prisiones, el cual en otro tiempo te fue inútil, pero ahora a ti y a mí nos es útil, el cual vuelvo a enviarte; tú, pues, recíbele como a mí mismo” (vv. 10-12)

En el mundo de finanzas, el valor es determinado por su servicio. Un producto es de gran valor si presta un servicio benéfico a las personas. Entre mayor es el servicio, mayor es el valor.

Este era el caso de Onésimo, un siervo que escapó de su señor Filemón, pero que en las prisiones de Pablo, se convirtió al Señor. Entonces Pablo decidió regresarlo a su amo.

En su carta, Pablo anima a Filemón a recibir de nuevo a su esclavo, quien probablemente aún le había robado. Pablo usó dos palabras muy importantes para describir la transformación que ocurrió en Onésimo. Aquel esclavo fue inútil para su amo antes de escapar. La palabra griega para inútil es ájrestos [g890] y significa ineficiente, perjudicial. Pero luego de la conversión, el apóstol lo refiere como útil, del griego eújrestos [g2173], que significa usado fácilmente.

¿Qué fue lo que tornó el valor de Onésimo? La Nueva Creación. Onésimo llegó a ser muy valuable por su nueva identidad. Él regresó a su antiguo amo en la nueva creación, pasó de «oruga a mariposa», de inútil a útil.

La Nueva Creación [Kainós ktísis – g2537 g2937] es una expresión que Pablo usó en II Cor. 5:17, “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura  es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”, y en Gálatas 6:15 “Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación.”

Jesús fue a la cruz para crear un nuevo hombre. “Aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz” (Efe. 2:15).

Dios con Su sabiduría hizo la creación del universo (Prov. 8:22-31). Y similarmente, a través de la sabiduría de Cristo, Él hizo una nueva creación. Pablo identifica esta sabiduría con Cristo Jesús. “Pues ya que en la sabiduría de Dios [la creación], el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación…. pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura [tontería]; mas para los llamados … Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios” (I Cor. 1:21, 23, 24).

Por favor medita en este pasaje que presenta a Jesús como la Plenitud de Dios, y en Él tenemos una Nueva Creación: “El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en Él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de Él y para Él. Y Él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y Él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en Él habitase toda plenitud, y por medio de Él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de Su cruz.  Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en Su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de Él” (Col. 1:15-22).

Pablo también reconocía que el pecado dañó la primera creación, sujetando a la humanidad a la muerte (Rom 5:12–14; 1 Cor 15:21–22) y a la creación bajo maldición y decadencia. “Porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora” (Rom. 8:22).

Es muy cierto que la plenitud de la nueva creación la veremos con la Parusía, la segunda venida de Jesús (Isa. 65:17-25; Rom 8:18; Efe. 1:9–10), pero ahora vistámonos de ese nuevo hombre. “Y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Efe. 4:23-24).

Esa realidad futura está ya presente. Ahora podemos vivir vidas extraordinarias para Dios cuando entramos en la recreación que comenzó en la resurrección de Jesús.

La pregunta que resalta entonces es: ¿Cómo ando en mi Nueva Creación?
Si nuestra vida «inútil» comenzó con la separación, entonces nuestra vida «útil» comienza y continúa con la reconciliación. Cada día tenemos «valor» si estamos unidos a Jesús. Permítame ilustrarlo.

Cuando David estaba en angustia debido a sus enemigos, el clamó: “…Tú me hiciste ensanchar; Ten misericordia de mí, y oye mi oración” (Sal. 4:1). Él le pedía a Dios que le aumentará, que lo pusiese en condición espaciosa, que tuviese gran valor. Y ¿cómo David percibe ese valor? Él nos responde en los versículos 6 al 7, “¿Quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, oh Jehová, la luz de tu rostro. Tú diste alegría a mi corazón Mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto.”

David pasó a un valor mucho más alto. Él gozaba ahora de una alegría mayor que fluía en su corazón. La satisfacción que proviene del éxito material nunca se puede comparar con la alegría de conocer y caminar con Dios. Tener la luz del Rostro de Dios sobre nosotros es andar aprobado delante de Él, es gozar de Su favor y sobre todo de Su amistad. Aún el descansar de David cobró mayor valor, por encima del estrés y las preocupaciones de las «orugas». “En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado” (v.8). Dios lo ensanchó, le dio valor.

Hay una vida de eminencia que fluye de la realidad espiritual de estar reconciliado por medio de Jesucristo y a Él, una paz imposible de alcanzar por medios humanos. Tal como asevera Pablo, “Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo” (Efe. 2:13).

Es una nueva dimensión de vivir de paz y misericordia. “Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación. Y a todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea a ellos y al Israel de Dios. De aquí en adelante nadie me cause molestias; porque yo traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús” (Gál. 6:15-17).

Cada vez que Pablo nos habla de la Nueva Creación siempre la acompaña de la Reconciliación. Los dos son inseparables. De nuestra unión con Jesús es que fluye nuestra nueva vida, nuestro nuevo valor.

La presencia de la Nueva Creación significa que un nuevo estándar de unidad y paz reemplaza el viejo estándar de juicio, racismos, división y todo perjuicio. Cada vez que caminamos unidos a Jesús, Él reemplaza un estándar viejo por uno nuevo y en la medida que caminamos en ese nuevo estándar, experimentaremos un nuevo valor.

La división racista entre judíos y gentiles quedó obsoleta con la reconciliación de Jesús, donde ya no hay judío ni griego, hombre o mujer, esclavo o libre. Esos criterios viejos ya no gobiernan nuestra vida, no son nuestra sabiduría más.

La realidad de la vieja creación es división y odio, como lo vemos entre Caín y Abel, pero la realidad de la nueva creación es paz y unidad. El contraste de la antigua sabiduría con la nueva es muy claro. Rivalidades individuales ya no tienen lugar en la nueva creación.

Los hermanos de Corinto juzgaban a Pablo con estándares mundanos, tales como fuerza física, altura, atractivo, títulos (II Cor. 10:1-11). Él los llamó andar en la carne, o vieja naturaleza. En la nueva creación nadie es juzgado, tal como Pablo los exhortó en el texto anteriormente mencionado, “De aquí en adelante nadie me cause molestias; porque yo traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús” (Gál. 6:17).

Pablo les amonestaba a estos hermanos a no juzgar con la sabiduría del mundo, desde el punto de vida humano que es animal, terrenal y diabólico [Véase mi estudio del Hombre de Verdad - Sabiduría]. Ni aún Jesús es juzgado con estándares humanos. “De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así” (II Cor. 5:16).

Casa vez que rehúsas andar según las normas viejas, es literalmente morir a la carne; estas enterrando tu antigua naturaleza, la muerte del Yo. Y cuando de la comunión con Dios y de Su fuerza tomas Sus nuevas normas de vida, estas literalmente viviendo en tu nueva creación, «creada según Dios en la justicia y santidad de la verdad»; estas vistiéndote de Cristo. Lo primero es tomar tu cruz cada día, y lo segundo es seguir a Jesús.

Dos últimos consejos:

Primero anda en Fe en tu nueva realidad.
Fe es basada en la realidad de Dios. “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1).

La palabra certeza del griego jupóstasis [g5287] significa «esencia o sustancia» si es algo concreto y «seguridad» si es algo abstracto. Por ello que la Biblia King James traduce este texto como: «Fe es la sustancia».

Este significado original ha sido cambiado en las presentes traducciones populares a «auto confianza o garantía personal», moviendo así la fe al campo de las convicciones personales. Es decir, la fe descansa en lo que yo siento y como me sienta. Las iglesias modernas están llenas de esta mentira y sus muchas alabanzas lo reflejan. La fe es ahora una experiencia religiosa personal. Con razón es que andan como «oruga» continuamente.

Pero jupóstasis nunca significó esto, una convicción personal, sino que era un término científico y medico que significaba «la realidad fundamental atrás de algo». Era una palabra que decía, «esto demuestra la verdadera pero escondida realidad».

Lo que nos está diciendo es que el mundo verdadero no este mundo como aparece sino más bien el mundo como será demostrado en el futuro, la realidad escondida de lo que esperamos.

Esto es la fe, no una confianza privada y sujetiva de sentimientos internos, sino la demostración externa de un mundo presente que es basado en lo que va venir: Esto es, el mundo de los valores y estándares del Reino de Dios viven aquí y ahora como demostración y evidencia absoluta y fidedigna de lo que será el Reino de Dios en el futuro.

Y ¿cómo es revelada esta demostración externa? Es demostrada antes que nada en la vida de Jesús y también en los que le siguen. Será revelada en tu vida si es que andas en la nueva creación. Amado, no es una cuestión privada ni interna, sino que es una expresión palpable y externa de vivir según la realidad que esta ocultada por este tiempo pero que se mostrará como la realidad verdadera pronto.

Fe es andar conforme a la realidad que todavía no es obvia. Es actuar  según la verdad de Dios a pesar de lo que veo. Abraham y José caminaron de esta manera y por ello anduvieron por muy por encima de lo mediocre.

Abraham vivía según la realidad futura de la Nueva Jerusalén. Ciertamente él vivía en Canaán, pero sus valores, afectos, estándares y decisiones eran según la Nueva Jerusalén. “Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa;  porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios” (Hebreos 11:8-10).

Segundo, vive en continua e intima relación con Dios diariamente. De esto depende el rompimiento de barreras espirituales. Veamos.

“Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. (Prov. 3:5-6).

Hay tres palabras de significado muy especial en este pasaje: «reconocer», «caminos» y «enderezar».

La primera palabra «caminos» (del hebreo dérek – h1870) significa «una vía, curso o modo de acción, conducta, habito, rumbo». Como en el salmo 119:1, “Bienaventurados los perfectos de camino, Los que andan en la ley de Jehová.”  

Sugiere las elecciones y oportunidades específicas que una persona confronta de continuo. El «segmento de oportunidad» más común que experimentamos con regularidad es cada nuevo día. Es como si este pasaje nos recordara que debemos reconocer a Dios todos los días, quien entonces dirigirá nuestros senderos. Si queremos andar en la realidad de nuestra nueva creación, cada día y todo lo incluido en él deben ser vividos según la sabiduría de Cristo.

De significado similar es la palabra «reconocer» (del hebreo yadá – h3045 ` ). En otros lugares yadá se traduce como «conocer», con el significado de conocer por medio de la observación, la investigación, la reflexión o la experiencia directa. Pero el nivel más alto de yadá se obtiene a través del «contacto directo e íntimo», como ocurre en el matrimonio. Adán conoció a su mujer – yadá.

 Aplicado al contexto espiritual, sugiere una intimidad con Dios en oración y meditación que concede la revelación de las cosas ocultas. Dios nos mostrará las realidades eternas y nos dará el deleite para vivir hoy según el presente del mañana. “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jer. 33:3). Reconocer es estar totalmente consciente de la presencia de Dios y en su compañía.

La tercera palabra «enderezar» del hebreo yashar [h3474] significa estar derecho, recto, bueno, agradable, por lo tanto figurativamente, enderezar. Es estar según las normas de Dios, como afirma el Salmo 5:8, “Guíame, Jehová, en tu justicia, a causa de mis enemigos; Endereza delante de mí tu camino.”

Dios «enderezará» la senda de sus devotos y confiados siervos al mostrarles Sus realidades ocultas. “(como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes ) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen” (Rom. 4:17).

De este verbo viene el sustantivo yésher [h3475], que quiere decir «rectitud» “Te alabaré con rectitud de corazón Cuando aprendiere tus justos juicios.” (Sal 119.7). A Job se le describe como sin mancha y recto (Job 1.1). La promesa divina a Ciro fue que los lugares torcidos serían enderezados (Isa. 45.2). Finalmente, de yashar viene el nombre poético «Jesurún» («El recto»), un nombre que siempre fue aplicado a Israel como nación justa (Deut. 33.5; Isa. 44.2). En otras palabras, al tener comunión con Dios, reconciliados con Él por medio de Jesucristo, Él nos mostrará una vida recta, la Nueva Creación.

Al conjugar estas tres ideas con nuestro texto de Proverbios podríamos concluir que si mantenemos contacto íntimo y directo con Dios todos nuestros días, Dios promete conducirnos hacia realizaciones vivificantes y fructíferas, bendiciones y victorias. Viviremos nuestra vida de «mariposas» muy por encima de la «oruga».

Reconciliación es la paz de Dios con el hombre en los términos de Dios llevándolo a una Nueva Creación. No hay reconciliación con Dios sin Nueva Creación.

“Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.”                                                 – II Cor. 5:18-20

 

Te espera una nueva creación en el cielo, libre de dolor y lagrima, pero puedes comenzar ahora. ¿Quieres vivir como oruga o como mariposa, en tu vieja creación o en la nueva? Necesitas ver la reconciliación y andar cada día en ella.

 

 

                                      En Su Nueva Creación…
                                                                                 Dr. Johel LaFaurie  
   

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