MEDITACION
 

Nuestra Fuerte Esperanza
Agosto 30, 2010

Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras.” – Hebreos 10:23-24

 

speranza: g680 - elpis; del primitivo élpo (esperar con anhelo, por lo general con placer); expectación (abst. o concr.) o confianza:—esperanza, esperar.

¿Cuántas veces te encuentras lleno de esperanza? Esperanza es una de esas emociones o perspectivas que parece que conocemos más de ella por su ausencia que por su abundancia. Quizás no te acuerdes de la última ocasión en que estabas lleno de esperanza, pero lo más seguro que te acordaras de la última vez en que te sentisteis sin ella.

Esperanza no es nada más que la seguridad sólida como roca de lo que Dios ha dicho es verdadero y que sucederá, aún cuando no hay nada más para respaldarlo que solamente Su Palabra.

La Esperanza no depende de las circunstancias. Ver no es creer. Tener esperanza es creer. Esperanza es la confianza que abunda como resultado de creerle a Dios. Hay una línea muy fina entre esperanza y creer, y la transición muchas veces es imperceptible. Pero tenemos que creer antes para tener esperanza, y la esperanza ocurre tan pronto como creamos.

Si estamos caminando en confianza hoy en nuestra relación con Cristo, en total paz acerca de nuestro presente y nuestro futuro, entonces, estamos llenos de esperanza.

La Biblia dice: Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.” Permanecemos llenos de esperanza al permanecer fieles, así como Dios es fiel. Guardaremos nuestra profesión, es decir, nos mantendremos firmes y sin fluctuar, al guardar nuestro corazón en Fe.

Cuando todo parece sin esperanza, cuando toda circunstancia es contraria, la Esperanza se aferra a la Fe. La palabra griega para esperanza es elpis y significa esperar con anhelo, con placer, tener una fuerte expectativa y confianza.

El salmista sabía el valor de la esperanza cuando escribió:
“Alma mía, en Dios solamente reposa, Porque de Él es mi esperanza. El solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré. En Dios está mi salvación y mi gloria; En Dios está mi roca fuerte, y mi refugio. Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; Derramad delante de Él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio.” – Salmo 62:5-8

El autor de los Hebreos nos presenta la esperanza como un ancla, la cual ilustra la inmutabilidad del consejo de Dios, para que nuestra alma esté segura y firme en medio de la tierra movediza de la opinión y planes de los hombres

“Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento; para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo.”  - Hebreos 6:17-19

Cuando el ancla no esta enterrada en el fondo del mar, el barco esta a expensas de la marea. Así cuando nuestra fe no está enterrada en la Persona y Promesas de Jesús, nuestra fe va cual barco a la deriva.

La Persona de Jesús, Su obra perfecta en la cruz, y Sus promesas nunca cambian, nunca se envejecen con el tiempo, y nunca cambian de posición. De esta manera, la Esperanza es “un ancla para nuestra alma, segura y firme.”

Y ¿qué es nuestra esperanza? Es dos cosas inmutables: la Promesa y el Juramento del Dios Todopoderoso. En otras palabras, nuestra esperanza es en el Carácter de Dios y en Su Palabra. Porque Dios es Verdadero, entonces, Su Palabra es verdadera, y nunca puede ser quebrantada (Juan 10:35).

No importando como las circunstancias se mueven alrededor nuestro, nosotros nunca escucharemos que Sus promesas son inseguras. Por el contrario, Sus Promesas son seguras y firmes. Son el ancla de la Fe. Por lo tanto, permitamos que nuestra esperanza del cielo gobierne nuestros temores de la tierra. Que nuestra esperanza de la Vida, gobierne nuestro temor de la muerte. Que nuestra esperanza de Reino, gobierne nuestro temor del fracaso. Que nuestra fuertísima esperanza gobierne toda área de nuestra vida.

La Esperanza No Avergüenza
Algo importantísimo de la esperanza es que nunca nos deja avergonzados. Veamos:

“Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.” - Romanos 5:3-5

El Dios de toda Esperanza confirmó Su palabra jurada a los Padres de la Fe por medio de Jesucristo, Su Hijo, para que nosotros los gentiles seamos llenos de toda ESPERANZA. ¡Bendito sea Dios!

“Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza… Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres, y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito: Por tanto, yo te confesaré entre los gentiles, Y cantaré a tu nombre….Y otra vez dice Isaías: Estará la raíz de Isaí, Y el que se levantará a regir los gentiles; Los gentiles esperarán en él.  Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.   - Romanos 15:4, 8-9, 12-13

Donde no hay Fe para el futuro, no hay Poder para el presente. Son las personas con una gran fe y esperanza en el futuro, las que tienen el poder para emprender grandes cambios y lograr cosas difíciles, sino imposibles.

Nuestra esperanza es una actitud real basada en la seguridad del futuro. Si les quitas la seguridad del mañana a las personas, van a perder el deseo de vivir el presente. Quita la esperanza y la gente quedará avergonzada.

Ciertas bendiciones están delante de nosotros y no hay nada ni nadie que las puedan cancelar, porque no dependen de hombres ni de circunstancias de hombres sino en la integridad y seguridad inmutable de nuestro Padre.

Nuestro futuro es tan brillante como las Promesas de Dios. Nuestra esperanza nunca serás débil si nuestra fe es fuerte. Por ello es que nunca seremos avergonzados.

Al creer a Dios por el Espíritu Santo, vamos a abundar en Esperanza por el Espíritu Santo.

“Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.” – Romanos 15:13

De las cosas que nunca podemos prescindir en la vida, una de las más importantes es la esperanza. Dios quiere que abundemos en toda esperanza por el Poder de Su Espíritu. No abundar en esperanza es una carrera a la vergüenza.

El apóstol Pablo nos explica porque la Esperanza tiene un valor último. Él nos dice que la esperanza procede de la fuente que menos pensamos: Las tribulaciones.

Él escribió que “la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza”. Si nos gloriamos en las tribulaciones, Dios va formar Esperanza en nuestros corazones por Su Espíritu.

Cuando perdemos la Esperanza al frente de la tribulación, significa que hemos perdido de vista el Amor de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones, y perder de vista el Amor de Dios es perderlo todo porque el Amor de Dios es lo más grande (I Corintios 13:13).

La Esperanza, entonces, es una medida de nuestra comprensión del Amor de Dios. Ásete del Amor de Dios hoy, y te vas aser también de la Esperanza.

 

                                      En Su Esperanza …
                                                                                 Dr. Johel LaFaurie  
   

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