MEDITACION
 

Todo es Vanidad
Agosto 24, 2010

“Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad.” - Eclesiastés 1:2

 

anidad: h1892 - jébel;  de 1891; vaciedad o vanidad; fig. algo transitorio e insatisfactorio; a menudo usado como adv.:—aliento, ídolo, vanamente, vanidad, vano.

 

La Biblia es el libro más realista acerca de la vida que ha sido escrito. En este texto en particular, nos dice que en algún punto de nuestro peregrinaje terrenal, vamos a llegar a la suma cero.

Esto es cuando sumas todas las cosas que consumen tu atención, demandan tu energía, te enfocas en tus sueños y te expandes en tus esfuerzos, sólo para descubrir que no traen satisfacción, no hay realización. Te das cuenta que todo suma cero. La vida humana tiene un vació básico enlazado en ella.

Cuando Salomón miró toda la parada del esfuerzo humano, él vio la futilidad última. Todas las frustraciones, todos los triunfos, todas las preocupaciones y todas las pérdidas y ganancia, se escurren a la tumba. Al final todos moriremos. El que aplaude como el que es aplaudido ambos morirán. Y todas sus glorias y jactancias juntamente con ellos desaparecerán. El sabio escritor lo afirma así: Todo es vanidad.

Dentro de cien años, casi todo aquello que parecía que importaba hoy, será apenas recordado. Por ejemplo, ¿te recuerdas de tu bisabuelo? ¿Cómo era él? ¿Sabes qué logró él? En la faz de la tierra, la vida no parece contar para mucho.

La palabra hebrea Jébel es usada 36 veces en el libro de Eclesiastés. Su significado primario es viento o aliento que desaparece. Un ídolo transitorio e insatisfactorio que desaparece como el aliento fugaz.

En Eclesiales esta palabra es usada con tres diferentes matices, cada uno importante:

- El primer usó de Salomón es para describir la falta de significado duradero del trabajo. En una reflexión profunda, a pesar de todos nuestros esfuerzos, el trabajo es más o menos una rueda de auto frustración. Siempre hay algo más para hacer, y lo que se ha hecho nunca es lo suficiente o completamente satisfactorio. Nuestro trabajo por más excelente que sea no da un significado duradero.

Salomón dos dice que si apuesto mi significancía última en el trabajo, me voy a quedar muy corto. Lo que haga nunca será lo suficiente para llenar ese vació dentro de mí, no importa cuan maravilloso o exitoso sea.

Lo que haga puede ocupar mis pensamientos y mi tiempo, pero al final, cuando vaya a la tumba, todo aquello que haya hecho no vendrá conmigo. Por lo tanto, tengo que ser más que mi trabajo.

Mucho, si quizá no todo, de nuestra cultura actual está sumergida en el síndrome de identidad en el trabajo. Por ello es que hay tantos profesionales y estrellas vacías, y una gran epidemia de depresión.

¿Estamos trabajando para nuestra vida o céntimos qué hay algo más? ¿Has comprendido la futilidad de basar tu existencia en lo que haces? Si estas basando tu identidad en tu trabajo y logros, te quedares muy corto.

Leamos las palabras del sabio:

“Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad. ¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol? Generación va, y generación viene; mas la tierra siempre permanece. Sale el sol, y se pone el sol, y se apresura a volver al lugar de donde se levanta. El viento tira hacia el sur, y rodea al norte; va girando de continuo, y a sus giros vuelve el viento de nuevo. Los ríos todos van al mar, y el mar no se llena; al lugar de donde los ríos vinieron, allí vuelven para correr de nuevo. Todas las cosas son fatigosas más de lo que el hombre puede expresar; nunca se sacia el ojo de ver, ni el oído de oír.” – Eclesiastés 1:2-8

La certeza de la muerte hace que todos los logros meramente humanos sean fútiles. Dios tiene un plan para el destino humano que va más allá de la vida y de la muerte. Su sabiduría nos salva de la amargura de la fútil experiencia humana y nos da una esperanza que va más allá de la muerte.

 

- El segundo usó de Salomón de la palabra hebrea Jébel es para alumbrar la luz de realismo en la paradoja de injusticia en este mundo. Leamos:

“Entonces dije yo en mi corazón: Como sucederá al necio, me sucederá también a mí. ¿Para qué, pues, he trabajado hasta ahora por hacerme más sabio? Y dije en mi corazón, que también esto era vanidad.  Porque ni del sabio ni del necio habrá memoria para siempre; pues en los días venideros ya todo será olvidado, y también morirá el sabio como el necio.” – Eclesiastés 2:15-16

Aquí Salomón cuestiona la desconexión entre la rectitud y la justicia. El hombre malo prospera mientras que los justos sufren.

El hombre que rechaza a Dios, el necio, desciende a la tumba exactamente como el hombre que obedece a Dios, el sabio. Conocemos el dicho antiguo, “Haz lo recto y se castigado.” La justicia no siempre se ve en esta tierra.

La Fe bíblica no siempre brilla sobre las anomalías de la vida en la tierra. La Fe bíblica no se basa en que los justos ganan y los malos siempre son castigados. Hay mucha injusticia que en este tiempo no son castigadas. Por ejemplo el justo Esteban fue martirizado hasta la muerte, y una muerte horrible de ser apedreado, pero no se menciona de algún castigo contra los malos. Es más los malos siguieron persiguiendo a los cristianos.

¿Cómo es Jébel asociado a la Justicia?
Si tú edificas tu identidad basado en la aplicación absoluta de justicia en este tiempo, tu alma se desmayara y defraudará.  Si te aferras a la creencia que hacer lo bueno siempre traerá recompensas y éxitos, tu corazón será roto. Vivir en la base que Dios siempre recompensa y trae justicia ahora no trae realización. No siempre hay recompensa ahora y no siempre veremos al malo siendo castigado.

En Mateo 25, en la parábola de los talentos, al siervo fiel quien multiplicó sus talentos, se le dirá al final de los tiempos: “Entra el gozo de tu Señor”. No siempre habrá recompensa ahora, aunque seamos fieles.

Esto fue lo que aprendió el sabio Salomón, que las personas deben tomar la vida como viene, no como ellos creen que debería ser. Dios es todavía Dios aún cuando yo no vea por qué Él no hace nada respecto a la injusticia.

Tengo que escoger: Puedo dejar que Dios sea Dios y lleve a cabo Su agenda para mí a pesar de los resultados personales, o puedo demandar que la vida sea justa y culpar a Dios cuando está no lo sea.

Todo depende a Quien tú sirves. Depende qué éxito estas buscando: El éxito de Dios o el éxito tuyo. Depende qué resultados estas buscando: El resultado de Dios o el resultado tuyo. Y depende qué gloria estas buscando: La gloria de Dios o la tuya.

Por ejemplo, ¿haces educación en casa por resultados, diplomas, y créditos, o por qué Él lo pide? No importando el resultado, yo voy a obedecer a Dios. El siervo fiel no fue recompensado por el resultado, el número de talentos que multiplicó, sino por su fidelidad, por su obediencia.

¿Eres tú un siervo que obedece las ordenes del Maestro aún cuando no veas los planes y no te gusten los resultados?

 

Justicia Última
“… porque Jehová es Dios justo; bienaventurados todos los que confían en él.”  – Isaías 30:18b

“…Yo soy Jehová que hablo justicia, que anuncio rectitud.” – Isaías 45:19b

La justicia última es sólo en Dios. Él es nuestra única esperanza de verdadera justicia en la vida y en eternidad.

El primer acto de Dios de Justicia Verdadera fue dar a Su Hijo para morir en lugar del culpable. Pero en la eternidad Dios va a balancear la escala de justicia. Toda injusticia será rectificada, y todo lo hecho malo será corregido.

Si has sufrido injustamente, pon tu esperanza en Dios. Nadie podrá quitarte la inocencia que Dios sabe que es tuya. John Blanchard dijo: “Dios no es un Dios de justicia inmediata, pero si es un Dios de Justicia Última.”

Esta fue una lección que Job tuvo que aprender.
Job luchó con crisis, dolores y muchas preguntas. Pero sus tres amigos no pudieron traer consolación ni luz. “Porque ciertamente vosotros sois fraguadores de mentira; Sois todos vosotros médicos nulos. Ojalá callarais por completo, Porque esto os fuera sabiduría” (Job 13:4-5).

Pero en el capítulo 38, “Entonces respondió Jehová a Job desde un torbellino, y dijo: ¿Quién es ése que oscurece el consejo Con palabras sin sabiduría? Ahora ciñe como varón tus lomos; Yo te preguntaré, y tú me contestarás.  ¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia”(Job 38:1-4).

En lugar de responder Dios a Job sus preguntas o explicarle el por qué de sus sufrimientos, Él Señor tomó a Job en una serie de preguntas. Aquello era en verdad un tour de ciencia. La lección comenzó en cosmología, se movió entonces a oceanografía, astronomía,  y terminó en zoología.

Cada una de estas preguntas llevó a Job a ver algo más grande que sus problemas y sufrimientos. Lo llevó a contemplar la majestad de Dios. Job salio de lo pequeño de su Yo para ver la grandeza de su Dios.

Dios no siempre explica todos nuestros problemas, pero siempre nos apunta a Su Poder y Gloria.

¿En qué descansa tu fe? ¿Descansa en el hecho que Dios esta en control y que nunca pierde un caso? ¿Descansa en el hecho que al final Su Justicia Última prevalecerá?

Bendita sea Su Majestad y Gloria, y bienaventurados todos los que en Él confían.

- El tercer usó de Salomón de la palabra hebrea Jébel es temer a Dios cada día de la vida. Ese es el todo del hombre. La esencia de la vida es temer a Dios.

Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento; antes que se oscurezca el sol, y la luz, y la luna y las estrellas, y vuelvan las nubes tras la lluvia; cuando temblarán los guardas de la casa, y se encorvarán los hombres fuertes, y cesarán las muelas porque han disminuido, y se oscurecerán los que miran por las ventanas; y las puertas de afuera se cerrarán, por lo bajo del ruido de la muela; cuando se levantará a la voz del ave, y todas las hijas del canto serán abatidas; cuando también temerán de lo que es alto, y habrá terrores en el camino; y florecerá el almendro, y la langosta será una carga, y se perderá el apetito; porque el hombre va a su morada eterna, y los endechadores andarán alrededor por las calles;  antes que la cadena de plata se quiebre, y se rompa el cuenco de oro, y el cántaro se quiebre junto a la fuente, y la rueda sea rota sobre el pozo; y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio. Vanidad de vanidades, dijo el Predicador, todo es vanidad.”
                                                                                       – Eclesiastés 12:1-8

La sabiduría humana no contiene todas las respuestas. El conocimiento y la educación tienen sus propios límites. Para comprender la vida, necesitamos la sabiduría que solo se puede encontrar en la Palabra que Dios nos ha dado. Y ser sabio comienza temiendo a Dios.

Cuando nos demos cuenta de que Dios evaluará todo lo que hagamos, aprenderemos a vivir sabiamente, recordando que Él está presente cada día, y aprendiendo a obedecer los principios de Dios para la vida. A fin de obtener la sabiduría de Dios, primero debemos llegar a conocerlo y a honrarlo.

Salomón trató de debilitar la confianza de la gente en sus propios esfuerzos, capacidades y sabiduría, y dirigirla hacia la fe en Dios como la única base firme para la vida. Sin Dios, no existe recompensa duradera o beneficio alguno en la vida.

La vida es una relación con Dios. Cuán vacío es ir en pos de los placeres que esta vida nos ofrece, en lugar de una relación con el Dios eterno. La búsqueda de placer, riqueza y éxito a la larga nos desilusiona. No hay nada en este mundo que pueda llenar la vacuidad y satisfacer los anhelos más profundos de nuestros corazones descontentos. Sin Dios permaneceremos vacíos, vanos.

La cura para una vida vacía es hacer de Dios el centro de nuestra vida. Su amor llena el vacío humano. Temamos a Dios a lo largo de nuestra vida y llenemosla con el servicio a Dios y a los demás en vez de llenarla con placeres egoístas.

La vida sin Dios era una búsqueda larga y estéril de diversión, significado y satisfacción. La verdadera felicidad no radica en nuestro poder para acumular o alcanzar algo porque siempre queremos más de lo que tenemos. Hay circunstancias que están más allá de nuestro control que pueden arrebatar nuestras posesiones o logros.

Recuerde que la gente sigue todavía en la búsqueda. Y aun así mientras más trate de obtener, más se da cuenta de lo poco que realmente tiene. Ningún placer o felicidad es posible sin Dios. Sin Él, buscar la satisfacción es una pérdida de tiempo. Por encima de todo debemos luchar por conocer y amar a Dios. Él nos da sabiduría, conocimiento y gozo.

Todos los caminos en la vida nos conducen a un vacío. Sólo Jesús es el Camino a la verdadera Vida. Debemos descubrir el verdadero propósito de la vida: Es tener a Dios, conocerle, amarle, temerle.

El significado de la vida no se encuentra en el conocimiento, ni en el dinero, ni en el placer, ni en el trabajo, ni en la popularidad. La verdadera satisfacción surge al saber que lo que estamos haciendo es parte del propósito de Dios en nuestras vidas. Qué Dios nos de Su Gracia para  librarnos de la carrera por el poder, aprobación y dinero, y para acercarnos más a Dios.

 

                                                En Su Temor …

                                                                                 Dr. Johel LaFaurie     

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