MEDITACION
 

Una Vida de Éxito
Enero 31, 2010

¿Cuál es la formula para una vida de Éxito?

“Jehová guarda [preserva] a todos los que le aman” - Salmo 145:20

 

uardar: h8104 - shamár; raíz prim.; prop. cercar alrededor (como con espinos), i.e. guardar; gen. proteger, cuidar, etc.:—advertir, aguardar, atesorar, celebrar, centinela, conservar, considerar, cuidado, cuidar, cumplir, custodiar, ejercer, encargar, esperar, espiar, guarda, guardador, guardar, guardia, guardián, interés, mantener, meditar, mirar, observar, pastor, preservar, reservar, seguir, tener, velar, vigilante, vigilar.

No necesitamos un programa de diez pasos para el éxito. Ni tampoco necesitamos siete u ocho hábitos. No necesitamos mas conocimiento ni mayor revelación para el éxito. ¿Por qué? Porque la formula de Dios para el éxito en la vida es simple, una sola cosa: Amarle.

El salmista vio la verdad de este asunto. La única cosa que somos completamente responsables, y de la única que tenemos control, es nuestro amor por Dios. El mundo mide el éxito en logros, estudios, bienes materiales, títulos. Pero el Reino es de valores y principios al revés. Dios mide nuestro éxito en cuanto le amamos.

Nada en nuestra vida está en verdad bajo nuestro control, excepto nuestro amor por Dios. Todo se reduce a esto: ¿Me amas? Así que entre más pasamos el tiempo para controlar nuestra vida, más nos vamos a frustrar. No trates de controlar a tu conyugue, a tus hijos, o tus finanzas, simplemente enfócate e invierte en amar a Dios, y veras el profundo éxito que esto traerá a tu vida.

Dios está en control, no nosotros. No yo y no tú. Dios sí nos da autoridad, sabiduría, recursos, fuerzas, pero no nos da control. Nosotros aprendemos a ejercitar la autoridad que Dios nos ha dado y todas las otras áreas que Él nos ha dado en la medida que le amamos. El amor por Dios es el camino para todas las otras cosas.

Pero la tentación para controlar es muy poderosa. Es un patrón muy profundo en el mundo. Ha sido la tentación principal desde el comienzo cuando la serpiente engañó a Eva para que tome su destino en sus manos. Todos experimentamos el deseo de control. Queremos cambiar cada persona que encontramos a lo que nosotros creemos que es lo correcto. En lugar de amarlas queremos controlarlas.

El control se asoma en la familia, en los amigos, en el empleo, y aún en la iglesia. Es el impedimento más grande de las relaciones. Aún tratamos de controlar a Dios.

Pero el salmista nos dice que Dios guarda a los que le aman. La palabra hebrea es Shamár y tiene un amplio uso de significados, y todos apropiados para entender la diferencia entre lo que yo hago y lo que Dios hace.

Shamár significa guardar, preservar, proteger, conservar, cuidar. ¿Habrá algo mejor que el pensamiento que Dios es un Centinela sobre mí? ¿Habrá alguna circunstancia que no este bajo Sus ojos vigilas? No es de extrañarse que la Biblia nos repita muchas veces no temer.

Por supuesto que este texto no dice que Dios preserva a cualquiera. Es un hecho que el aún el salmista contrasta la situación de aquellos que no aman al Señor. “Jehová guarda a todos los que le aman, Mas destruirá a todos los impíos.” Estos no recibirán protección sino castigo.

La regla simple de una vida de éxito es muy sencilla: Ama a Dios y deja de preocuparte. ¿No era eso lo que Jesús tenía en mente cuando enseñó acerca del mandamiento más grande: “Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos” (Marcos 12:30-31).

¿Le amas a Él que puedas confiar toda tu vida bajo Su control? Qué tremenda liberación y sanidad trae vivir en esta manera.

Tenemos que hacer un tremendo ajuste a nuestra definición de éxito. El éxito de una iglesia no es la cantidad de personas o lo decoroso y exuberante sea su edificio, sino cuanto aman al Señor y se deleitan en Sus mandamientos en obediencia.

Según lo que estoy diciendo, ¿puede tú decir, “Mi vida es exitosa”? ¿Puedes decir, “Me deleito en la obediencia”?

Ahora bien, ¿cuál es el propósito del éxito?

El salmista nos agregaría, Haz bien a tu siervo; que viva, Y guarde tu palabra” (Salmo 119:17)

Has bien: h1580. gamál; raíz prim.; tratar a una persona (bien o mal), i.e. beneficio o merecimiento; por impl. (de trabajo pesado), madurar, i.e. (espec.) destetar:—amontonar, dar bien, dar (recompensa), destetar, hacer, hacer bien, madurar, pagar (con bien, con mal), pago, pasar, premiar, ser propicio.

Todos queremos tener éxito, pero pocos entienden el propósito del éxito. Muchos erróneamente suponen que el éxito les debería traer una vida de bienes y comodidades llena de felicidad y paz. Después de todo ese el “Sueño Americano”. Desde esta perspectiva, el éxito es completar una agenda. ¿Cuántas veces oramos, “Señor ayúdame con mis planes”? Esa oración refleja una creencia profunda que el final de mis esfuerzos debería ser llevar a cabo mis metas.

Pero si miramos a través de los ojos del salmista, encontramos un propósito para el éxito totalmente diferente. Primero encontramos que Dios nos preserva cuando le amamos, y amarle es buscar Su rostro y buscar Su Palabra para obedecerla. Y segundo, Dios nos da su favor, nos hace bien, para que le obedezcamos. David nos dice: Dame tu favor para que obedezca tu Palabra.

Allí esta: El Propósito del éxito es la Obediencia. No es bienes, no es posesiones, no es comodidad, ni paz, sino conocerla a Él. “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3).

Todas esas cosas pueden venir como producto secundario de nuestra obediencia y la demostración de Su amor. Pero al final lo que Dios busca en mi corazón es amor, y un amor que se deleita en la obediencia.

La palabra hebrea gamál conlleva la idea de recompensa. David clama: Haz bien a tu siervo; que viva, Y guarde tu palabra”. David reconoce que la vida misma es un Don de Dios, y todo lo que le sigue es un don de Dios. Así que David pide que Dios le haga mucho bien y le recompense de tal manera que él pueda guardar la Palabra del Señor. Una vida de bien es una que obedientemente experimenta a Dios.

¿Sientes en tu espíritu un profundo sentir de éxito por estar a solas con Dios a pesar que tu bolsillo no está tan lleno? ¿O estas todavía luchando con la proyección de la media de la “buena visa”.

La formula bíblica para el éxito es muy simple. El propósito para el éxito es también simple. La vida gira alrededor de nuestra conexión con Dios. No manejar esto es un desastre, no importa lo que hayamos acumulado en el camino.

“Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?  Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.”                                           – Lucas 17:20-21

 

Amándole para obedecerle, en Su éxito …
                                                                                 Dr. Johel LaFaurie     

Regresar a Meditaciones_ Regresar a Meditaciones ___________________________________________ Volver Arriba_ Regresar Arriba