Lista de Series:
 
 

07.08.2012

  • 6 - Conforme el Corazón de Dios - Tres Reyes
6 - Conforme el Corazon de Dios - 7-8-2012

07.01.2012

  • 5 - Como Preparar el Corazón - Roboam
5 - Como Preparar el Corazon - 7-1-2012

06.24.2012

  • 4 - La Cura de un Corazón Engrosado
4 - La Cura de un Corazon Engrosado - 6-24-2012

06.17.2012

  • 3 - Singularidad de Corazón - David
3 - Singularidad de Corazon - 6-17-2012

06.10.2012

  • 2 - De Profunda Raíz - La Mayor Hortaliza
2 - De Profunda Raiz - 6-10-2012

06.03.2012

  • 1 - Un Corazón Endurecido
1 - Un Corazon Endurecido - 6-3-2012

Un Corazón Endurecido
Desatando el poder de la Palabra por medio de la Fe

Por la bendita Gracia de Dios he podido ver el poder de Dios en cierta medida en y a través de mi vida. Sin embargo, le hablaba a mi Señor que yo creía toralmente el mensaje del Evangelio, que sabía que era el poder de Dios para salvación total, pero si lo creo, le preguntaba al Señor ¿por qué no veía el poder de Su Evangelio más liberado en mi vida?

Y la respuesta del Señor fue muy clara en mi corazón: Por el nivel de endurecimiento en mi corazón.
Hebreos 4:7 nos dice, “… si oyereis hoy su voz, NO ENDUREZCÁIS vuestros corazones.” Un corazón endurecido está asociado a la manera que escuchamos y consideramos la Palabra de Dios.

¿Qué es un corazón endurecido? Es un corazón insensible, frio, desenfocado, desintonizado en la verdad poderosa de Dios. Y según Jesucristo tiene cinco síntomas: No percibir, no entender, no ver, no oír y no recordar la verdad de Dios.

En medio de la tormenta y en gran peligro de perecer ahogados, Jesús se acercó a la barca caminando sobre las aguas. Las Escrituras afirman que los discípulos “se asombraron en gran manera,  y se maravillaban” (Marcos 6:51).

Ellos estaban atónitos más allá de toda medida de que Jesús pudiese andar sobre las aguas. ¿Por qué? La respuesta la encontramos en el siguiente versículo:

 “Porque aún no habían entendido [considerado] lo de los panes,  por cuanto estaban ENDURECIDOS SUS CORAZONES.” Marcos 6:52

Los discípulos habían sido testigos del asombroso milagro de la multiplicación de los panes y peces, el cual sació una multitud de alrededor de 15,000 personas y aún sobraron doce canastas llenas. Sin embargo, ellos no lo habían considerado en sus corazones. La verdad y enseñanza espiritual detrás de aquel acontecimiento no las habían puesto en sus corazones.

Otra versión dice que “sus corazones estaban aún ciegos porque no habían considerado el milagro de los panes.” Nuestros corazones estarán ciegos si no consideramos singularmente la Palabra de Dios.

Podemos conocer algo, e inclusive ser testigos de un gran acontecimiento, pero si no tomamos el tiempo para considerarlo en lo profundo de nuestro ser, el resultado será ENDURECIMIENTO DE CORAZÓN.

Las Escrituras nos afirman que María, la madre de Jesús, guardaba las cosas que ocurrían al niño Jesús en su corazón. Ella tomaba el tiempo para CONSIDERARLAS.

También dice que Moisés se volvió para VER por qué la zarza ardía y no se consumía. Ese volverse para ver no es el ver casual sin atención ni reparo, sino dar toda la atención. Y al ver Jehová que Moisés se volvía se le reveló.

También afirma la Palabra que Abraham y Sara no CONSIDERARON la vejez de sus cuerpos ni la esterilidad de Sara para debilitarse en la fe, sino que CONSIDERARON la promesa fortaleciéndose en la fe.

Es decir, los Padres de la Fe se ENDURECIERON contra el estado natural de sus cuerpos que imposibilitaba el cumplimiento de la promesa, pero se volvieron SENSIBLES a la promesa.

Este es un principio del corazón: Somos transformados en lo que contemplamos. Seremos sensitivos a aquello que nos enfocamos. Daremos valor a aquello que consideramos.

Recordemos que participamos de la Naturaleza Divina al CONSIDERAR e INJERTAR las preciosas y grandísimas promesas (II Ped. 1:3-4). Y somos transformados al contemplar como en un espejo nuestra imagen espiritual en la Palabra de Dios (Sant. 1:18-25).

Cada Palabra de Dios es una semilla de PODER, VIDA, FE, MILAGROS. Cuando sembramos esa Palabra de fe en nuestros corazones dará el fruto después de cierto tiempo. Cada Palabra de Dios sigue los principios de la siembra y la cosecha. Jesús dijo que si tuviéramos fe como un grano de mostaza, igualando a la medida de fe con una semilla.

Jesús es la Palabra o Verbo de Dios. Es la Palabra encarnada. Cada palabra de Jesús es poder de vida, libertad y fe. Así que cuando Jesús bendijo aquellos panes y peces, sus palabras liberaron el poder multiplicador.

Considerar
Los discípulos y todos los otros testigos debieron llevar al corazón tal acontecimiento. Ellos debieron CONSIDERAR cuidadosamente lo sucedido y llegar a la conclusión que para Jesús no hay NADA imposible.

Los discípulos no debían estar sorprendidos al ver a Jesús caminar sobre las aguas. Ellos no debían estar sorprendidos al contemplar las señales y maravillas, pero lo estaban porque tenían endurecidos el corazón.

La multiplicación de los panes y peces era un súper milagro. Era algo glorioso y tenía que llegar al corazón de ellos. Lo que detiene el poder espiritual es la duda en el corazón. Otro nombre para duda es endurecimiento.

Lo que nosotros más consideramos, nuestro corazón se volverá muy sensitivo a ello. Y lo que nosotros fallamos en considerar, nuestro corazón se volverá insensible a ello. Nuestro nivel de sensibilidad o dureza es proporcional a lo que consideramos.

Rom. 4:18  ÉL CREYÓ EN ESPERANZA CONTRA ESPERANZA,  para llegar a ser padre de muchas gentes,  conforme a lo que se le había dicho:  Así será tu descendencia.
19  Y NO SE DEBILITÓ EN LA FE al CONSIDERAR [katanoéo] su cuerpo,  que estaba ya como muerto  (siendo de casi cien años),  o la esterilidad de la matriz de Sara.
20  Tampoco dudó,  por INCREDULIDAD,  de la promesa de Dios,  sino que SE FORTALECIÓ EN FE,  DANDO GLORIA A DIOS, [La fe se fortalece al dar mayor valor y estima a Dios.]
21  PLENAMENTE CONVENCIDO DE QUE ERA TAMBIÉN PODEROSO PARA HACER TODO LO QUE HABÍA PROMETIDO; [Se enfocó totalmente en la promesa.]
22  por lo cual también su fe le fue contada por justicia.

Considerar: G2657 -  katanoéo; de G2596 y G3539; observar completamente:-observar, ver, comprender, considerar, echar (de ver), mirar, estudiar, deliberar, examinar.

Considerar es estudiar, examinar, ponderar, enfocarse, meditar, ocupar y saturar la mente. Cuando se trata del corazón la calidad de tiempo no es sustituto de la cantidad de tiempo. Toma gran volumen de tiempo y esfuerzo para establecer el corazón y hacerlo sensitivo a vivir por la fe.

Un corazón endurecido está sensitivo y enfocado a vivir en duda, incredulidad, autoconfianza y auto esfuerzo. Y la razón de ello es porque se ha sometido tonelada de tiempo a hacer al corazón sensitivo al temor, a la inseguridad. El corazón endurecido responde inmediatamente a los sentidos y a sus cálculos.

Cuando los discípulos le preguntaron a Jesús de por qué ellos no pudieron liberar al joven endemoniado, Jesús les respondió por la dureza de sus corazones. El problema no era la fe, sino la dureza del corazón.

Por muchos años me enfoque en la fe, pero había descuidado está poderosa verdad. Todo creyente tiene fe y tiene dureza de corazón a la vez en sus corazones. Son dos fuerzas opuestas que se cancelan. Ciertamente tengo fe, pero la incredulidad en mí cancela mi fe.

Jesús lo afirma de esta manera:
Mar. 11:23  En verdad os digo que cualquiera que diga a este monte: "Quítate y arrójate al mar", Y NO DUDE EN SU CORAZÓN, sino crea que lo que dice va a suceder, le será concedido.
24  Por eso os digo que todas las cosas por las que oréis y pidáis, CREED QUE YA LAS HABÉIS RECIBIDO (pasado), y os serán concedidas . (Biblia de las Américas)

“Y no dude en su corazón.” Esto es, la incredulidad en el corazón cancela la fe.

Los discípulos no debían estar sorprendidos al ver a Jesús caminar sobre las aguas. Ellos no debían estar sorprendidos al contemplar las señales y maravillas, pero lo estaban porque tenían endurecidos el corazón.

La multiplicación de los panes y peces era un súper milagro. Era algo glorioso y tenía que llegar al corazón de ellos. Lo que detiene el poder espiritual es la duda en el corazón. Otro nombre para duda es endurecimiento.

Cuando Jesús oró al Padre dando gracias con los panes y peces en sus manos, y luego vio que se multiplicaron en las manos de los discípulos cuando ellos lo repartían, Él no se asombró. Él no reaccionó, “¡Guaoo, trabajó, trabajó! Gracias Padre porque trabajó. ¡Es increíble! ¡Esto de creer trabaja!”

Jesús estaba siempre agradecido, gozoso, bendecido, pero nunca sorprendido del poder de Dios. Si oramos por un muerto y resucita, nos debemos regocijar, alegrar, estar agradecido y bendecidos, pero nunca SORPRENDIDOS ni tomarnos por sorpresa. No debe ser anormal para el creyente moverse en señales y milagros. Pero no nos movemos por el corazón endurecido.

Si los corazones de ellos hubiesen estado correctos y alineados con el milagro de los panes, ellos NO debían sorprenderse de que Jesús caminase sobre las aguas sino más bien debían estar esperándolo, porque Jesús era el responsable de que ellos estuviesen en medio de la mar. Fue Jesús quien los obligó tomar la barca a pesar del buen juicio de ellos de no subirse a la barca debido a la tormenta que se avecinaba.

Escucha lo que te voy a decir porque te puede sorprender:
Si nosotros no vivimos en lo sobrenatural, viendo el poder de Dios manifestado, si nuestros corazones no están regocijándose con la exposición de la Palabra, es porque nuestro corazón está endurecido.

Si estamos más acostumbrados con la realidad natural que con la realidad sobrenatural, entonces tenemos un corazón endurecido. Si los programas de entretenimiento nos atraen, mantienen más y usan más nuestro tiempo, entonces tenemos un corazón endurecido.

Tenemos que llegar al lugar de la Fe de tal manera que vivimos más en lo sobrenatural que en lo natural. Vivimos en este mundo natural pero no nos movemos según el poder natural.

Es la norma de Fe moverse en la plenitud del poder de Dios. Es la norma resucitar muertos, sanar enfermos, sacar fuera demonios, predicar el evangelio, y tener continuamente el favor inmerecido de Dios.

Nosotros debemos estar sorprendidos no de que lo sobrenatural ocurra sino más bien que no ocurra. Debemos sorprendernos de que oremos por alguien y nada ocurra.

Si nosotros estamos en desesperación, en enfermedad, en depresión, en deudas, en derrotas, en escases como nuestro vecino no creyente, entonces en verdad tenemos un corazón endurecido.

Si estamos tan al día del mundo del entretenimiento y gastamos horas cada día el frente del televisor o el internet en cosas vanas, entonces nuestro corazón está tan muerto como el del vecino no creyente.

So ponemos al creyente averaje juntamente con un no creyente, no vamos encontrar diferencia alguna. No hay diferencia en la manera que se ven, que piensan, y actúan. Los dos son tan naturales como pudiesen ser. Día a día el cristiano averaje no experimenta el gozo, la paz, la victoria que Dios propuso para nosotros.

Y la razón por ello es que nuestro corazón es insensible, endurecido, sin entrega y frio hacía Dios. Es la dureza de corazón los que impide que recibamos de Dios. Un corazón endurecido nos hace básicamente retardados espirituales.

Cuando fallamos en considerar algo, nuestro corazón automáticamente se hace desintetizados.

Pablo estaba enfocado, ocupado dominado, saturado en una sola cosa. Pablo nos da el secreto de su éxito: Pablo estaba considerando solamente una cosa – la excelencia del conocimiento de Cristo.

Filp. 3:7  Pero cuantas cosas eran para mí ganancia,  las he estimado como pérdida por amor de Cristo.
8  Y ciertamente,  aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús,  mi Señor,  por amor del cual lo he perdido todo,  y lo tengo por basura,  para ganar a Cristo,
13  Hermanos,  yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado;  PERO UNA COSA HAGO:  olvidando ciertamente lo que queda atrás,  y extendiéndome a lo que está delante,
14  prosigo a la meta,  al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

1 Cor. 2:2  PUES ME PROPUSE NO SABER ENTRE VOSOTROS COSA ALGUNA SINO A JESUCRISTO,  Y A ÉSTE CRUCIFICADO.

No se puede vivir por fe, no se puede recibir la súper abundancia del favor de Dios si nuestro corazón no está enfocado. Y en la sociedad actual en la que vivimos hay demasiadas voces reclamando nuestra atención. Hay tantas cosas influenciándonos continuamente. Es prácticamente imposible mantener nuestro corazón enfocado y dominado en las cosas de Dios.

Hay tantas voces, fuerzas, e intereses bombardeándonos con inseguridad, temor, dudas, rebeldía, obstinación, ostentación, vanidad, orgullo, etc. y etc. Tenemos una generación insensible y endurecida simplemente por este principio.

Cada voz del mundo que escuchamos y somos sensitivos, es una capa de engrosamiento sobre el corazón.

Dios nos creó de tal manera que escojamos una sola cosa y discriminemos las otras. Dios nos creó para mantener día y noche la Palabra de Dios en nuestro corazón y en nuestra boca.

Nosotros tenemos el poder para no desviarnos porque tenemos el poder para escoger que voz voy a escuchar. Tal música jamás podrá influenciarme porque yo escojo nunca ser sensitivo a ella. La corriente del mundo de escasez y derrota financiera jamás podrá tocarme porque yo rehúso escucharle y darle mi atención.

Dios nos diseñó de tal manera que nuestra vida es el resultado o fruto de lo que consideramos, enfocamos, meditamos, ocupamos, deleitamos en el corazón. En otras palabras, lo que está en el corazón será el fruto de nuestra vida.

Hay mucha diferencia entre considerar algo y simplemente tener el conocimiento de algo. Yo conocía la escritura de Isaías 53:4-5, pero no la había considerado. Tal Escritura no tenía raíz en mí. Yo no había pasado tonelada de tiempo cuantitativo enfocándome, escuchando, internando, implantando, meditando, deleitándome, gozándome y confesando esta promesa.

Isa. 53:4  Ciertamente llevó Él nuestras enfermedades,  y sufrió nuestros dolores;  y nosotros le tuvimos por azotado,  por herido de Dios y abatido.
5  Mas Él herido fue por nuestras rebeliones,  molido por nuestros pecados;  el castigo de nuestra paz fue sobre él,  y por su llaga fuimos nosotros curados.

1 Ped. 2:24  quien llevó Él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero,  para que nosotros,  estando muertos a los pecados,  vivamos a la justicia;  y por cuya herida fuisteis sanados.

Mat 8:16  Y cuando llegó la noche,  trajeron a él muchos endemoniados;  y con la palabra echó fuera a los demonios,  y sanó a todos los enfermos;
17  para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías,  cuando dijo:  El mismo tomó nuestras enfermedades,  y llevó nuestras dolencias.

Hay muchos cristianos que tienen el conocimiento de esta promesa y quizá hayan pasado lo más tres minutos en algún mensaje que mencione esta promesa, pero no se han detenido a considerarla.

Está en nuestro banco de memoria. Hasta quizá la podemos citar pero no hemos pasado ni tres minutos en el año en sintonizar nuestros corazones en está verdad. Y entonces pasamos el resto del tiempo mirando todo tipo de programas y noticias de enfermedades, donde constantemente se dice todo lo contrario.

“Te vas a enfermar. Es natural tener alergias. Es natural tener enfermedades hereditarias. Hay una epidemia de ataques al corazón, de cáncer en la próstata, etc.” Y con todo eso saturamos el corazón.

Pasas cinco minutos en el año que por sus llagas ya fuiste sanado, pero pasas cientos de horas en el año de todo tipo de enfermedades, reportes, expertos, siquiatras, y doctores. Ahora déjame preguntarte, ¿cuál voz crees que nuestro corazón será sensitivo?

Tienes el conocimiento de la verdad pero no tienes el poder de esa verdad porque aunque ya tienes la medida de fe para mover la montaña y liberar el poder encerrado en esa verdad, lo cierto es que la montaña grande de incredulidad y dureza en el corazón cancela la fe.

Esta verdad ha tocado profundamente mi vida. Creo que es algo que debe considerarse continuamente. Estoy convencido que es la Piedra Rossetta (Rossetta Stone) para la vida cristiana victoriosa. Algo que tenemos que volver constantemente. Yo no creo que es algo que aprendiste una vez y lo hechas a tus espaldas. Es una verdad que tenemos que usar cada día de nuestra vida. Es así de importante.

 

                      Considerando a Jesús y Su Obra…

 

Pastor Johel LaFaurie

 

 

 

 

 

 

 

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